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Estabilidad Dorsal

 

LA BAMBACH SADDLE SEAT Y LA ESTABILIDAD DE LA ZONA DORSAL

La Saddle Seat y los efectos de la postura en la zona dorsal
   

La Bambach Saddle Seat ayuda a reducir la fatiga muscular al fomentar una postura natural que, a su vez, permite a la zona dorsal funcionar óptimamente.
Muchas profesiones requieren una alta precisión en los movimientos de manos y dedos, para lo que se necesita estabilidad en la franja de los hombros. Puede darse el caso de que este esfuerzo se mantenga durante muchas horas, como es el caso de los dentistas y cirujanos, pero también es necesario para llevar a cabo otras tareas, como por ejemplo trabajar con ordenadores.
Para que los brazos y manos desarrollen fuerza y permitan movimientos precisos y fáciles de realizar , la zona dorsal debe de mantenerse estable y relajada mientras se trabaja.

 

 

Fig. 1.    En una silla plana la pelvis se mece hacía atrás cambiando la natural posición de la columna en forma de "S" a una "C". La franja dorsal se mece hacía adelante, los brazos se sienten pesados cuando se levantan para trabajar y la tensión es transmitida a los músculos de los hombros y cuello.

Fig. 2 La Saddle Seat permite a la pelvis adoptar esta posición natural, que mantiene la natural forma de "S" de la columna. En esta posición levantar los brazos es facil y los movimientos son naturales.

La estructura de la zona dorsal

La cabeza del húmero se estabiliza gracias a músculos y ligamentos (más que por una articulación fuerte). Estos tejidos blandos están unidos a la escápula y a la clavícula. La clavícula, unida al esternón, se desliza sobre la parte delantera de la caja torácica. Este sistema flexible, fuerte y estable, permite a los brazos moverse libremente con un amplio rango de movimientos. Sin embargo, como ya sabemos, la articulación debe permanecer estable para que tenga máxima funcionalidad.

La zona dorsal está unida a la columna, de modo que todos los movimientos pélvicos y cambios en la postura de la columna afectan su funcionamiento y estabilidad. 

Con la pelvis y la columna en su posición natural y neutral, la cabeza y extremidades pueden actuar de manera equilibrada y eficiente. Una vez la pelvis cambia de su posición erguida y neutral, todas las demás articulaciones se ven afectadas, siendo las más significativas las que se encuentran en la mitad superior del cuerpo.

La franja de los hombros cuando nos sentamos

Una manera de apreciar estos cambios que tienen lugar en la parte superior del cuerpo es sentándose en una silla plana. Con o sin respaldo no pasa mucho tiempo antes de que perdamos la postura adecuada. La pelvis se mece hacia atrás, lo cual, convierte la natural forma de "S" de la columna en una "C". Esto hace que la franja de los hombros rote hacia adelante, y que la barbilla sobresalga (ver fig. 1). Una persona que levanta los brazos hacia adelante, en tal posición, notará lo pesados que se sienten, así como lo inestables que son, y no le será posible mover los brazos en toda su amplitud. Por otra parte, se producirá una gran tensión en los hombros y músculos del cuello, por lo que la columna puede sufrir serios daños como, por ejemplo, presión discal.

 

Cuando nos sentamos "derechos" y mecemos la pelvis hacia adelante (fig. 2), la pelvis es llevada hacia atrás adoptando una posición erguida o neutral, lo que restaura la natural forma de "S" de la columna. Los brazos, escápula y clavícula rotan hacia atrás adoptando su posición natural. Levantar los brazos, ahora, será fácil, ya que están libres para moverse con precisión y gran estabilidad. La cabeza y cuello ya no adoptan una tirante y forzada posición hacia adelante. Cuando se usa una Saddle Seat esta natural forma de "S" es mucho más fácil de mantener.

La franja de los hombros cuando estamos de pie

El efecto de la pelvis sobre la posición de la columna, los hombros, la cabeza y el cuello también puede notarse cuando estamos de pie. Meciendo la pelvis hacia el frente y después hacia atrás. Note como se aplanan las lumbares y como los hombros y brazos rotan hacia adelante con las palmas hacia atrás cuando es balanceada la pelvis hacia atrás (Fig. 3). Cuando mecemos la pelvis hacia adelante a una posición media, la curva lumbar es restaurada y también la posición natural de los brazos, con las palmas de las manos hacia el interior (Fig. 4).

Este ejercicio demuestra, de manera práctica, como la posición de la pelvis es la llave para el confort y el funcionamiento natural y saludable de los hombros y el cuello. La pelvis es el factor crítico a la hora de determinar la posición de la columna.

 

Fig. 3 Cuando la pelvis es rotada hacía atrás, las lumbares se aplanan, los hombros y brazos se mecen hacía adelante y la cara de las palmas de las manos giran hacía atrás.

Fig. 4 Con la pelvis en su posición natural, las lumbares asumen su posición natural en forma de "S".

Paul Linden (Doctor), en su libro "Compute in Comfort" (Prentice Hall, 1995) ha expresado esto extremadamente bien:


Contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, una postura erguida al sentarnos se alcanza rotando la pelvis hacia adelante y no forzando los hombros hacia atrás "enderezando" la espalda.

La mayoría de la gente se sienta erguida al arquear sus espaldas. Esto se consigue al emplear los músculos que se encuentran a lo largo de la superficie de la espalda para tirar hacia arriba del borde trasero de la pelvis. Sin embargo, esto crea tensión y resta comodidad.



Paul Linden dice que para rotar la pelvis hacia adelante debemos centrarnos en el SYMPHYSIS, para que permita que rote hacia atrás y pida a la pelvis, independientemente de los músculos de la espalda, que rote el hueso púbico hacia abajo como si fuera a colocarlo debajo de usted. Sus rodillas deberán estar separadas para realizar esta actividad. El principal músculo en acción para realizar esto es el PSOAS.

Por eso, cuando nos sentamos con la pelvis en su posición neutral, como cuando nos sentamos en la Bambach Saddle Seat, la espalda está relajada y el cuerpo está libre de tensiones. Los hombros están en su posición natural, los brazos y manos están libres por lo que las manos pueden llevar a cabo actividades con precisión y mínima fatiga del cuerpo.

Es mucho más importante que los trabajos de precisión, que puede que tengan que realizarse durante horas, todos los días y durante muchos días, incluso meses y años, sean realizados manteniendo la postura adecuada.
Una postura natural proveerá los mayores beneficios, facilitando el bienestar de la columna así como un fácil y buen funcionamiento de las funciones repetitivas de las manos.

 

Fig. 5 Comparación de la posición de la pelvis, columna y hombros: 
(arriba) Un trabajador en una Bambach Saddle Seat. 
(debajo) Un trabajador en una silla plana.

 

 

 

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Última modificación: 25 de mayo 2005